La música comenzó a ser utilizada por civilizaciones antiguas como la egipcia, la babilonia, y la griega como parte de sus ritos culturales, religiosos o médicos.
Se fue desarrollando cada vez más y hace 60 años la musicoterapia se fundó como una profesión de la salud, destinada a trabajar con todo tipo de población, con o sin discapacidad, desde bebés prematuros hasta el adulto mayor.
La musicoterapia trabaja diferentes áreas del desarrollo: motor, emocional, comunicación y lenguaje, académico social y cognitivo, creando objetivos terapéuticos individualizados en conjunto con la utilización y exploración de distintos instrumentos y géneros musicales, el canto y métodos de relajación que ayuden a los individuos en su desarrollo integral.
Dentro del marco general de la musicoterapia existen muchas tendencias, escuelas y direcciones de aplicación.
Existe por ejemplo, la musicoterapia ambiental, encargada de diseñar espacios sonoros amables, acogedores y tranquilizantes en salas hospitalarias y lugares de concentración pública.
Existe la Terapia de Entonación Melódica (MTI), desarrollada en el hospital de veteranos de Boston, importante centro de investigación neuropsicológica, para ayudar a recuperar el habla a enfermos que por causas diferentes (tumorales, circulatorias), la han perdido.
Las medicinas vibracionales, han recalcado la importancia de la información electromagnética y su utilización como lenguaje terapéutico dentro del sistema orgánico. Los sonidos son frecuencias electromagnéticas susceptibles de ser utilizadas de manera análoga a la que son utilizados los colores en la cromoterapia.
Uno de los usos cotidianos más simples y difundidos de la musicoterapia es la regulación del estado de ánimo. Se utilizan trozos musicales para alegrarnos en la depresión o para calmarnos en medio de estados de excitación producidos por la rabia, el estrés o el temor.
También se puede utilizar trozos musicales para mejorar el aprendizaje, ejercicios rítmicos para mejorar la coordinación y la resistencia física. La música, bien empleada, puede facilitar el contacto con bloqueos emocionales concretos y producir la catarsis necesaria para la resolución del conflicto.
Dentro del espectro de la sintergética y las terapias vibracionales, puede ser fundamental el uso del sonido puro o de acordes armónicos o inarmónicos para la movilización de energías particulares con efectos orgánicos concretos.
Beneficios
Podemos dividir las personas susceptibles de ser tratadas mediante musicoterapia en tres grandes grupos:
1. Adultos con problemas de adicciones, aquellos que presentan daño cerebral, personas que padecen enfermedades degenerativas, Alzhéimer o algún tipo de discapacidad. En pacientes terminales o con dolores crónicos.
2. Adultos sanos, puede que no tengamos ningún problema de salud, pero este tipo de terapia es beneficiosa para disminuir la ansiedad o el estrés, mejorar nuestra autoestima o incrementar la creatividad. En el caso concreto de las mujeres, se recomienda la musicoterapia durante el embarazo y el proceso de parto.
3. Niños, en este caso, la musicoterapia es beneficiosa para los menores con problemas de conducta, autismo, deficiencia mental, baja autoestima, dificultades en el aprendizaje o problemas de socialización.
También cuando padecen enfermedades que conllevan un tratamiento más o menos largo, así como ingresos hospitalarios frecuentes como, por ejemplo, cáncer o cardiopatías.

