La orientación sexual se distingue de componentes como el sexo biológico, identidad del sexo y el rol social del sexo.
Mediante ella se da una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva duradera hacia otros.
Esta va desde la heterosexualidad exclusiva hasta la homosexualidad exclusiva e incluye diversas formas de bisexualidad.
Orientación es diferente a conducta, ya que se refiere a los sentimientos y l concepto de uno mismo. Las personas pueden o no expresar su orientación sexual en sus conductas.
Los seres humano no pueden elegir su orientación sexual, o sea elegir ser gay o heterosexual, por lo general esta surge a principios de la adolescencia sin ninguna experiencia sexual previa.
Sí es cierto que podemos elegir de acuerdo con nuestros sentimientos, pero los psicólogos no consideran que la orientación sexual sea una elección consciente que pueda cambiar voluntariamente.
Ya explicado lo anterior, veamos un poco de la homosexualidad. Una revista científica, “Archives of Sexual Behavior”, publicó un estudio realizado por uno de los expertos en epidemiología psiquiátrica más importantes en el mundo, Robert L. Spitzer, que a través de numerosos casos médicos demuestra que la homosexualidad es una enfermedad y puede curarse.
El estudio basado en más de 200 casos, explica cómo los hombres y mujeres homosexuales son capaces de ser predominantes heterosexuales, luego de una psicoterapia ofrecida den su gran parte por organizaciones religiosas.
Según el Dr. Spitzer, profesor de psiquiatría en la Universidad de Columbia en Nueva York–, aunque la mayoría de homosexuales se declaran seguro de sus preferencias sexuales, otro grupo preferiría adoptar un estilo de vida heterosexual.
De acuerdo en el psiquiatra tanto hombres como mujeres homosexuales son capaces de cambiar su orientación sexual.
Casi todos los participantes manifestaron cambios sustanciales en su orientación, y no solo en una supuesta actitud.
La preferencia sexual tiene que ver con el desarrollo del niño o niña entre los 3 y 6 años de edad.
Cuando nacemos no tenemos definida una preferencia, ya que no tenemos una sexualidad como la de los adultos.
Con forme vamos creciendo y nuestro rol sexual se define más, este nos da pistas de hacia dónde debemos dirigir nuestra atención, pero nuevamente, esto es sólo una guía, por eso es que hay confusión en algunas personas, porque saben que culturalmente, por su educación, por lo que han visto que corresponde a su género, todo les indica que deberían de gustarle las mujeres, pero no es así. Su orientación sexual no está definida 100% por su orientación de género.
Las primeras hipótesis psicológicas de la homosexualidad se remontan con Freud, Stekel y Adler.
El austríaco Wilhelm Stekel describió esta orientación sexual como “un infantilismo psíquico”, cercano a la neurosis, susceptible de una mejora notable y, a veces, incluso de curación.
El alemán Alfred Adler fue el primero, en 1917, en poner la homosexualidad en relación con un complejo de inferioridad frente al propio sexo, que por consiguiente se manifiesta, en el hombre, como un complejo de falta de virilidad.
Estos autores dicen que el adulto homosexual es una persona que no ha vivido sus años de juventud bien inmersa en la vida de grupo de los jóvenes del mismo sexo.
Así, estas experiencias juveniles llevan al adolescente a dramatizar la propia situación y a mendigar el afecto de aquellas personas del mismo sexo por las cuales no se siente aceptado o de cuya compañía se siente excluido.
Según la hipótesis de estos autores, las fantasías homosexuales tienen su origen con frecuencia en esta necesidad erotizada-de atención.
En otro lado tenemos los autores que con sus investigaciones proponen una base biológica, y no puramente psicológica, en el origen de la homosexualidad. Desde que se descubriera la importancia del papel de las hormonas maternas, pasando a través de la placenta, en la determinación de varones homosexuales, hasta los actuales estudios con marcadores genéticos en busca del gen de la homosexualidad, las posibilidades de que esta orientación sexual sea innata van cobrando fuerza.
En una investigación, recopilando datos de homosexuales y de sus familiares, se descubrió que el 13.5% de los hermanos de los varones homosexuales eran también homosexuales, frente al 2% que se calculó para la población en general.
En algunos casos, los rasgos genéticos de la homosexualidad se transmitían a través de los miembros femeninos de la familia. La pista estaba servida, se hallaban en el cromosoma X, el único que los varones heredan exclusivamente de la madre. Y, efectivamente, en el brazo largo de este cromosoma (Xq28) se detectan unas características distintas.
Un estudio llevado a cabo en Suecia por el Instituo Karolinska, señala que el homosexual se nace.
Se utilizó una medición donde analizaron áreas del cerebro de 90 personas, mitad hombres y mujeres heterosexuales, y la otra mitad gais y lesbianas.
A través de imágenes obtenidas por resonancia magnética para medir el volumen del cerebro, descubriendo que las medidas de los gais son similares a los de las mujeres y viceversa, que los de las lesbianas son similares a los de los varones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró en 1990 a la homosexualidad del listado de enfermedades.
La homosexualidad es una de las formas de la sexualidad humana, y como tal puede acarrear problemas que pueden ser aliviados con ayuda psicológica, al igual que en caso de la heterosexualidad.
Michael Scholfield en el año 1965, concluyó sus estudios comparativos entre tres tipos de homosexuales afirmando que la homosexualidad es una condición en sí misma solo con efectos menores sobre el desarrollo de la personalidad.
Pero las actitudes, no del homosexual, sino de las personas hacia esta condición, crean una situación que puede tener un efecto profundo en el desarrollo de la personalidad y puede conducir a un deterioro del carácter de un género que impide la integración efectiva en la comunidad. Es por esto que muchos de los problemas que abruman al homosexual son creados por la hostilidad de la sociedad hacia ellos.

