La incompetencia del cuello de la matriz, consiste en la fragilidad del cuello del útero, incapaz de mantenerse cerrado hasta el final del embarazo y retener al feto, lo cual también puede dar lugar a abortos tardíos de repetición.
Se estima que en el 20% de las parejas estériles, tienen problemas cervicales.
Además, las anomalías congénitas interfieren en el funcionamiento sexual de la matriz y en la normalidad del ciclo menstrual.
Un útero normal tiene la forma de un triángulo invertido y un tamaño aproximado de 6 centímetros antes del primer embarazo. Conforme se presentan más gestaciones, éste crece unos milímetros.
El cérvix es la parte inferior del útero o matriz y se conoce comúnmente como cuello de la matriz. El cérvix tiene un papel muy importante en el mantenimiento de un embarazo normal.
El cáncer de cérvix constituye el 6% de los tumores malignos en mujeres, el segundo más frecuente entre todas las mujeres y el más frecuente entre las mujeres más jóvenes.
En general afecta a mujeres entre 35 y 55 años. Este tipo de cáncer puede estar ocasionado por un virus, el papilomavirus humano, que se contagia a través de las relaciones sexuales.
Existen diversas anomalías congénitas en el útero reconocidas por la ginecología:
*Tabicado o septado: Es la anomalía más frecuente y se refiere a la incorrecta fusión de las paredes uterinas durante el desarrollo embrionario, lo cual hace que aparezca un tabique (septo) longitudinal en la cavidad uterina.
*Bicorne o doble: Se presenta cuando el septo ó tabique divide a la cavidad uterina en dos partes, el cual se denomina completo cuando llega al cuello o cérvix (útero bicorne bicollis) o se interrumpe antes de éste (útero bicorne unicollis con septo). El tamaño del tabique determinará los posibles problemas para la gestación, así como las posibilidades de aborto o parto prematuro.
*Curvado: La matriz tiene ligera depresión en su parte superior debido a una fusión incompleta, la cual le da forma de corazón.
*Arcuato: El útero presenta una depresión cóncava en su fondo, que no llega a dividir al cuello en dos.
*En forma de T: El útero no tiene la apariencia usual de pera, sino de “T”. Es más común en hijas de mujeres que han tomado medicamentos para prevenir abortos, por lo regular estrógenos sintéticos.
*Síndrome de Asherman: En las paredes uterinas se forman cicatrices, generalmente como resultado de excesivo raspado durante un legrado o aborto inducido, lo cual impide que el embrión se implante como lo haría de forma natural y busca hacerlo en el cuello uterino o en las trompas de Falopio (embarazo ectópico), pudiendo llegar a expulsar al producto.
Las anomalías congénitas uterinas se presentan por lo general en quienes poseen antecedentes de aborto y partos prematuros, quienes manifiestan ausencia de menstruación, dolor considerable en la menstruación, menstruación abundante, inflamación abdominal durante la menstruación; dolor al tener relaciones sexuales.

