Al nacer todas traemos “una torta bajo el brazo” ¡Que afortunadas! Pero conforme vamos creciendo, no vemos la famosa “torta” por ningún lado y en cambio vamos descubriendo defectos físicos y psicológicos que desearíamos cambiar.
¿Realmente vale la pena arriesgar nuestra salud para vernos bellas? Miles de cirugías y tratamientos, dietas excesivas, inmensas cantidades de maquillaje y cremas, son algunas cosas que utilizan las mujeres con tal de sorprender a la sociedad.
En una investigación realizada en el 2008, donde participaron más de 3.300 mujeres de entre 15 y 64 años de 11 países: Brasil, Canadá, China, Alemania, Italia, Japón, México, Arabia Saudita, Reino Unido, Estados Unidos y Argentina. Los resultados son preocupantes:
El 88 % de las mujeres de 18 a 64 años, y el 92 % de las adolescentes de 15 a 17 desean cambiar al menos un aspecto de su apariencia física. De las adultas, el 45% quiere cambiar el peso y el 33% la figura. Entre las adolescentes, el 35% quiere cambiar su peso y el 33%, la altura.
Por la disconformidad con su cuerpo, el 29% de las adultas evita ir a la playa, el 25% no va a eventos sociales y el 23% no sale a comprar ropa.
Nuestro cuerpo siempre expuesto a ser mirado, escrutado, examinado, admirado y eternamente juzgado por la mirada ajena, bien del hombre que aprueba y decide, bien por otra mujer que evalúa si estás o no dentro de los límites de la belleza impuesta.
Todas las mujeres desde niñas, aprendemos que uno de nuestros valores personales es la forma y el tamaño del cuerpo y más concretamente de algunas partes de él y claro también aprendemos a ser evaluadas por ello es parte intrínseca y totalmente normal de nuestro ser mujer.
¿Existe alguna mujer que ame su cuerpo tal cual cómo es? La verdad es que la mayoría de las mujeres no lo aman, empiezan a decir “debo quitarme esto y aquello o ponerme esto y aquello”.
Si no te gusta cómo te sientes con tus curvas entonces enfócate en trabajar en eso, pero desde un punto más y no obsesivo.
Si estas con sobrepeso, anda a un nutricionista que te mande una dieta y un tratamiento, cúmplelo al pie de la letra porque como toda mujer fuerte, sabes lo que quieres y vas por ello, no dejes a un lado tus metas por vanidosas que sean.
Si quieres un tratamiento estético o una cirugía plástica, pues trabaja, reúne y háztela, estas en todo tu derecho, pero si tienes mucho dinero no te vuelvas obsesiva con esta situación pues todos somos diferentes y que te cambien todo tu ser implicaría dejar de ser tú.
