Seguro que más de una está en pleno plan de adelgazamiento, lo cual no está mal siempre que se haga bien, es decir, sin ningún tipo de dieta milagrosa y haciendo ejercicio moderado.
Piensas que cuanto más ejercicio hagas a lo largo del día, más calorías quemarás y adelgazarás antes, lo cual no es nada cierto.
El ejercicio excesivo es tan sano como una dieta milagrosa, es decir, nada sano, y es que el ejercicio se debe hacer moderadamente, una hora y media de ejercicio tres o cuatro días a la semana es lo perfecto, más ejercicio puede ser incluso perjudicial para tu salud, ya que esfuerzas demasiado a los músculos, lo cual significa que podes tener una lesión severa que impida hacer ejercicio, así que, al final, tendrás que hacer menos.
Algunos de los síntomas más sobresalientes de estar sobre-ejercitándote son:
Cansancio crónico.
Dificultades para dormir.
Dolor de cabeza constante.
Dolor muscular.
Irritabilidad.
Falta de apetito.
Aumento del ritmo cardiaco.
Varias heridas.
Si tienes algunos de estos síntomas es el momento justo que te relajes, tomes las cosas con calma y entiendas que los resultados del ejercicio hecho en tiempos adecuados dará mejores resultados. Recuerda que no hacer ejercicio es malo pero también es malo hacer demasiado.
Según especialistas dicen que el exceso de ejercicio hace que el cuerpo demande más oxigeno y este si se absorbe de manera exagerada puede oxidar las células.
Tienes que empezar a entender cuál es el ritmo en el que debes trabajar nuestro cuerpo y esta se mide a través de la frecuencia cardíaca máxima (FCM).
Un ejercicio adecuado te dará energía, vitalidad que hará que tu cuerpo trabaje bien durante el día. Las actividades de alto impacto como los aeróbicos, spinning, así como los aparatos como las escaladoras o caminadoras o el simple hecho de salir a correr o trotar son ejercicio que tienen que ser supervisados por alguien certificado ya que de no ser así corres el riesgo de afectar a tu corazón.
Aprende a medirte, no exijas a tu cuerpo. Todas tenemos nuestros límites.

