Surge una nueva técnica para la rinoplastia, un campo estético al que apenas llegan innovaciones en los dos últimos años.
Se trata de una nueva forma de operación que se encuentra a medio camino entre las dos técnicas empleadas hasta ahora, la rinoplastia abierta y la cerrada. De esta forma, se reducen las secuelas postoperatorias y se consiguen resultados más naturales.
La rinoplastia, una de las operaciones de cirugía estética más demandadas, se renueva por primera vez en veinte años gracias a una nueva e innovadora técnica, que permite reducir la fase postoperatoria.
Su nombre es rinoplastia cerrada-abierta y consigue que pasados tres o cuatro meses tras la intervención, se pueda valorar el resultado final.
La rinoplastia tradicional es la considera cerrada, aquella en la que las cicatrices quedan por dentro de la región nasal. En casos más complejos que exigen unos resultados más precisos, es necesaria la llamada rinoplastia abierta, que obliga al médico a realizar una incisión en la base de la nariz.
La nueva técnica es la mixta con la que se puede lograr ventajas de ambas formas de abordar esta operación. Así, por un lado se evita la cicatriz visible tras la intervención, y por otro se consigue la precisión de la rinoplastia abierta.
Para ello, se realizan incisiones mucho menos visibles en la base central de la nariz.
Este tipo de técnica está prescrita para aquellos casos que exigen una evaluación pormenorizada de la anatomía nasal, para corregir desviaciones severas, reducir el tamaño de las alas nasales o de su punta, sin olvidar las re-intervenciones que mejoren rinoplastias anteriores.
De esa forma, los tiempos de recuperación se reducen y sólo es precisa una noche de ingreso hospitalario.
Si la rinoplastia cerrada no deja ninguna huella ¿Por qué se practica la rinoplastia abierta?
En primer lugar, esta técnica le da al cirujano la posibilidad de trabajar con mayor comodidad y sin obstáculos, viendo al detalle y directamente el campo de operación, lo que le permite realizar su labor de forma mucho más precisa. También es la modalidad idónea cuando se van a trabajar cirugías complejas, las que requieren injertar cartílago, por ejemplo, extraído del propio paciente, o implantes artificiales, para rinoplastias de aumento.
A diferencia de la rinoplastia cerrada, que se realiza con anestesia local y sedación, la rinoplastia abierta se realiza con anestesia general, y si bien esto requiere un mayor cuidado pues eleva el nivel de riesgo para el paciente, con los cuidados debidos esto se reduce al mínimo.
Por otro lado el post operatorio en la rinoplastia abierta puede ser más doloroso y lento, pero una vez cicatrizada la incisión, el resultado es óptimo, por lo que la rinoplastia abierta sigue siendo un procedimiento indicado en un gran número de casos, especialmente cuando se requiere remodelamiento o reconstrucción de la nariz, o cuando se corrige desvío de septo o tabique nasal.
Sobre la cicatriz que deja la rinoplastia abierta, menos del 5% de pacientes pueden percibirla como algo antiestético después de un año de operados.
Durante la recuperación de la rinoplastia abierta puede producirse un mayor sangrado y la hinchazón será mayor también. El dolor puede ser mitigado con analgésicos.
Estos síntomas deben ir desapareciendo con el transcurso de los días y no deben ofrecer ninguna complicación. Es probable que el doctor indique el uso de tapones en la nariz por algunos días.
Luego de la operación el paciente deberá evitar actividades fuertes que puedan incrementen su flujo sanguíneo, protegerse del sol y de alimentos o bebidas muy calientes. También están prohibidos los baños de inmersión. Y como en toda cirugía, deberá cuidarse mucho la posibilidad de una infección.
En ambos casos, rinoplastia abierta o cerrada, aunque los riesgos son mínimos, como toda intervención quirúrgica requiere tomar todas las precauciones para proteger la salud del paciente.
Si piensas realizarte una rinoplastia abierta o cerrada, deberás elegir con mucho cuidado a tu cirujano.

