Cuando tu corazón y tu mente entran es conflicto es señal de dolor de cabeza, la tormenta se acerca. Nunca, pero nunca están de acuerdo.
Se dice que cuando tenemos que tomar una decisión importante es necesario mantener la cabeza fría. Por otro lado, también hay quien defiende que las decisiones importantes hay que tomarlas con el corazón porque de esta forma nunca nos equivocamos.
Por eso la típica frase “hay que dejar hablar a nuestro corazón”. Otros piensan que lo ideal es hacer caso a nuestras emociones pero, al mismo, tiempo no perder la cabeza.
Un 50 % de emoción y un 50% de intelecto. Parece ser lo ideal, el problema es que cuando las emociones están en medio no es tan fácil mantener la cabeza fría.
Situaciones completamente opuestas:
*El corazón está destruido, pero sigue amando, mientras que la razón sabe lo que sucedió, y piensa que ya no hay solución, y que nada puede volver a pasar.
*El corazón lucha por el amor, la razón se cansa y deja de creer en él.
*El corazón, soporta todo lo que pueda ocurrir, y entrega el 101% si es necesario, mientras que la razón, cada día que pasa, se convence que no vale la pena luchar.
*El corazón perdona, la razón no perdona ni olvida, el orgullo la vence.
*El corazón, no deja de pensar en los momentos que pasaron juntos, la razón, no deja de pensar en los momentos que te hizo sufrir.
¿A quién escuchar? Ese es el dilema, raramente se sabe la respuesta, pues cada situación es distinta, sin embargo lo ideal es mezclar ambas fuerzas para así hallar un balance en el que podamos tomar una decisión neutral.
Lo ideal es saber cuándo actuar conforme a los sentimientos o a la razón. Muchas veces ante una pérdida, puede que sea más saludable actuar bajo lo que te dice la cabeza, sin embargo, muchas veces gracias a los sentimientos, puedes vivir experiencias inolvidables.

