¿Sabías que los huesos del esqueleto humano están en constante cambio? Tienen un remodelamiento continuo mediante procesos de destrucción de hueso antiguo y formación de hueso nuevo; también son el reservorio de calcio en el organismo.
Cuando existe un desequilibrio entre estos dos procesos con predominio de destrucción ocurre la enfermedad llamada osteoporosis.
A partir de los 35 años comienza en las mujeres la pérdida de pequeñas cantidades de hueso. De hecho, muchas enfermedades o hábitos de vida pueden incrementar esta pérdida, ocasionando osteoporosis, incluso a edades tempranas.
La disminución en la producción de las hormonas sexuales femeninas durante el climaterio y la menopausia es una de las principales causas de osteoporosis, más aún cuando por alguna razón se extirpan los ovarios.
Existe una serie de análisis y estudios radiológicos que, aplicados a las mujeres que tienen éstos factores de riesgo, pueden detectar esta enfermedad; el médico es el encargado de solicitarlos e interpretarlos.
Más vale prevenir que lamentar; es una frase común, pero con mucho sentido en este tema de la osteoporosis. Las fracturas óseas, en ocasiones, pueden ser tan graves y sus consecuencias tan agresivas, que incluso son causa de pérdida de independencia y, por lo tanto, de una disminución en la calidad de vida.
Por otro lado, podrías dejar de tener ingresos por no poder trabajar o ser incapacitada laboralmente de manera permanente. Por tanto, lo mejor es contar con los requerimientos necesarios para alcanzar un buen pico de masa ósea al llegar a la época de la madurez esquelética. Por ello, se recomienda que durante la niñez y la adolescencia se consuman cantidades adecuadas de calcio con los alimentos.
Además, también es de gran ayuda mantener hábitos de ejercicio físico y suprimir en la medida de lo posible el tabaco y el alcohol.
Es importante decir que no todas las mujeres desarrollan osteoporosis después de la menopausia.
A menudo tiene relación con otros factores de riesgo como:
• Pérdida temprana de la menstruación (antes de los 45 años).
• Tener antecedentes de esta enfermedad en algún familiar.
• No hacer ejercicio.
• Ingerir pocos alimentos ricos en calcio.
• Fumar y la ingesta excesiva de alcohol.
• No haber tenido embarazos.
Tratamiento.
Los fármacos que se emplean en la actualidad para combatir la osteoporosis consiguen detener la reabsorción ósea y evitar la pérdida del mineral. Son los llamados inhibidores de la reabsorción entre los que se encuentran, los estrógenos, las calcitoninas, los bifosfonatos, los moduladores selectivos de los receptores estrogénicos e incluso las estatinas, unos fármacos que inicialmente se empleaban para combatir el colesterol.
Completan este tratamiento, la vitamina D y el calcio, bien procedente de la alimentación natural (leche y sus derivados) o de suplementos.
Todas estas estrategias terapéuticas revierten el proceso de pérdida de hueso, pero no generan nuevo. De ahí la innovación que supone la reciente aprobación en la Unión Europea de un fármaco que consigue formar tejido óseo.
Se trata de la molécula teriparatida, una parathormona recombinante humana que actúa incrementando el número y la actividad de las células que forman hueso, los osteoblastos y así añaden hueso nuevo al que está deteriorado por la osteoporosis.

