Hay que tener claro que conforme vamos envejeciendo, los óvulos se van disminuyendo, por consiguiente, disminuyen la posibilidad de ser madres.
Una mujer es más fértil entre las edades de 22 a 26, después de lo cual la fertilidad comienza a declinar, con esta caída se aceleró después de 35 años de edad.
Según el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica, para las mujeres de 35 años, alrededor del 94 de 100 que tienen relaciones sexuales regularmente sin protección quedan embarazadas después de 3 años de tratando. Para las mujeres de 38 años, sin embargo, sólo 77 de 100 lo harán.
En 1957, se realizó un estudio sobre una población que nunca utilizaron anticonceptivos. Los investigadores midieron la relación entre la edad de la mujer y la fertilidad.
Se encontró:
*A la edad de 30 años, 7% de las parejas eran infértiles.
*A la edad de 35 años, 11% de las parejas eran infértiles.
*A la edad de 40 años, 33% de las parejas eran infértiles.
*A la edad de 45 años, 87% de las parejas eran infértiles.
Pero, ¿por qué se dice que a esa edad somos menos fértil? Se estima que la mujer nace con alrededor de 400 mil óvulos, mes a mes se van reduciendo.
Cuanto más tiempo pase, la cantidad y calidad de los óvulos disminuye.
Entre los 30 y 35 años la fertilidad disminuye levemente, aumentando el riesgo de aborto y síndrome de Down.
A partir de los 38 años la fertilidad disminuye más rápidamente y el riesgo de aborto que hasta entonces se situaba en un 15% aproximadamente aumenta hasta un 30% a los 40 años.
El riesgo de que el feto se afecte por el síndrome de Down, también sube, de una posibilidad entre mil a los 30 años, a una posibilidad entre 300 a los 35, y una entre 100 a los 40 años.
A medida que aumenta la edad se producen más ciclos no ovulatorios. Además, los óvulos empeoran su calidad por lo que es más difícil que sean fecundados por los espermatozoides.
Asimismo, los embarazos en mujeres mayores presentan más riesgo. De entrada, tienen un riesgo mayor de alteración cromosómica, la más frecuente el síndrome de Down. Pero además de problemas cromosómicos, estas gestantes tienen un riesgo mayor de aumento de la presión arterial y, en consecuencia, de sufrir una preeclampsia, o una eclampsia. La aparición de diabetes gestacional también se ve influenciada por la edad materna.
Todas las mujeres deben cuidarse durante el embarazo, pero las que rondan entre los 30 y 40 años, deben tener mucho más cuidado.
*Mantén una dieta sana.
*Si tienes sobrepeso, trata de bajar.
*Realiza ejercicio, pero tampoco te exijas mucho.
*Dile NO al alcohol, cigarro, cualquier tipo de drogas.
*Trata de reducir el estrés.
*Descansa.
Pese a los riesgos de un embarazo a esa edad, los ingleses aseguran que la mejor edad para ser madre, es a los 34 años.
Esto se dedujo de un estudio publicado en la revista Health and Social Behaviour Journal.
El profesor John Mirowski y su equipo de investigadores descubrieron que los problemas de salud comienzan a disminuir a partir de los 22 años y alcanzan el nivel más bajo a los 34 años, para después volver a subir.
“Una mujer que tiene el primer hijo a los 34 años, es desde el punto de vista del estado de salud, 14 años más joven con respecto a una mujer que ha tenido un hijo a los 18 años”, señala el científico.
Las estadísticas avalan sus palabras, en la edad media, en la que las mujeres tenían un hijo, en el Reino Unido, era de 24 años; actualmente, es de 29, y continúa subiendo.
De cada mil nacimientos, en el 2003, por ejemplo, 96 eran de madres entre los 25 y los 29 años; la categoría de mamás entre 30 y 34 años estaba apenas un punto por debajo, con 95 nacimientos de cada mil.
La madurez que se tiene para hacer frente a una maternidad es mayor, se posee más serenidad y paciencia. La estabilidad emocional, familiar y económica, también es mayor.
Un estudio señala que las mujeres prefieren optar por una maternidad tardía, hoy casi la mitad de mujeres de 40 años tiene hijos menores de 10 años.
Y es que, tanto en Europa como América, las mujeres tienen otras prioridades, su ámbito profesional, y seguir creciendo en los negocios.
Desde mediados de la década del 2000, las tasas de nacimientos en Europa, Estados Unidos y varios países de América Latina han disminuido.
Y aunque es cierto que los problemas de fertilidad están en aumento, las estadísticas muestran que la mayoría de las mujeres que no tienen hijos han optado voluntariamente por no ser madres.
Según la Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido, una de cada cinco mujeres en este país elige no ser madre y una de cada tres mujeres con título profesional no tiene hijos.
En Estados Unidos, el censo nacional de 2009 muestra que el 44% de mujeres prefieren no quedar embarazadas.
En lugar de desear una carrera y una familia, las mujeres están comenzando a optar por una o la otra. Esto ha llevado a la comprensión de que algunas mujeres son más felices sin hijos.

