Después de dar a luz, lo que menos piensa una madre es en reanudar su vida sexual, todo gira en torno a su bebé.
Pero ese momento llegará, el reencontrarse íntimamente con su pareja. No sólo debe dejar que el deseo fluya, también debe pensar en un método de planificación familiar, incluso si está dando pecho al bebé.
¡No vaya ser que un nuevo embarazo te sorprenda entre pañales y biberones!
Se dice que la lactancia materna es un buen método anticonceptivo, pero debe quedar claro que sólo funciona si a la madre no le ha regresado la menstruación, alimenta a su hijo (a) exclusivamente con leche materna y el bebé tiene menos de 6 meses. En caso contrario, deberá buscar otro método para evitar un embarazo no deseado.
Para que entiendas un poco más, la succión del pezón estimula la producción de una hormona, la prolactina, que suprime la ovulación, aplazando con ello el regreso de fertilidad en la mujer.
El bebé sólo debe tomar pecho, a demanda, y sin que pase mucho tiempo entre las tomas. Pero si por algún motivo también se alimenta con fórmula o comienza con las papillas, la hormona prolactina disminuye y la fertilidad de la mujer retorna.
Lo recomendable es consultar con el especialista para optar por otro procedimiento anticonceptivo. Pero aquí, viene el gran temor ¿Será cierto que las pastillas anticonceptivas pueden afectar la leche y al bebé?
Está se vuelve una incógnita constante durante esa etapa, para los primeros días es muy adecuada la utilización del preservativo, pues no tiene efectos secundarios, ni para la reciente mamá ni para el bebé, tampoco influye en los cambios hormonales, así que tu leche será de lo más saludable para tu bebé.
Puedes utilizar otros métodos, acá te dejamos unos datos que debes tener en cuenta.
1. Píldoras: Combinadas con estrógenos disminuyen la producción de leche y puede pasar al bebé una pequeña dosis de esta hormona, lo que no es recomendable.
2. De barrera: Como los condones o la T cobre. Ninguno influye en los cambios hormonales.
3. Inyectables: Están las que sólo contienen progestágenos, por lo que no priva la producción de leche.
Se aplican cada tres meses y una de las ventajas frente a las píldoras es su fácil uso.
También, se comprobó que tiene efectos positivos que no se relacionan con la anticoncepción, protegen contra el cáncer del endometrio y ovario.
Ninguno de estos métodos tiene efectos negativos sobre la lactancia, ni sobre el crecimiento y desarrollo temprano de los lactantes.
Lo importante es acudir a un método que cumpla con tus necesidades.
Un consejo muy útil, es tener pausa entre los embarazos. El tiempo recomendable para programar un nuevo embarazo es entre los dos y tres mejores años, en lo que tarda el riñón en recuperarse y estar listo para apoyar al organismo en todo el cambio que significa estar gestando.
Cuando el intervalo es menor se aumenta las posibilidades de que se produzcan diferentes complicaciones en el nuevo embarazo como mayor riesgo de parto prematuro o de que el bebé nazca con bajo peso.

