Se cierra un ciclo en tu vida, tu matrimonio no funciono, pero queda el recuerdo de esos momentos y más aún cuando hay hijos o hijas de por medio.
No siempre en un divorcio se queda en buenos términos, hay momentos donde él no quiere termina con la “odisea”, todo se complica y empiezan los roces.
La tristeza o la furia son sentimientos comunes que se desarrollan tras el divorcio, indistintamente de quien haya querido la separación. Sin embargo, las parejas que se divorcian deben superar la inmadurez de las peleas manteniendo sus diferencias con altura.
Miles de razones existen para que un hombre no dé el divorcio, por mencionar algunas:
*Posesividad.
*Envidia por la nueva felicidad tuya.
*Sentimientos de venganza.
*Mantenerse atado a un sufrimiento.
Es recomendable ir aceptando las emociones que se suscitan en el proceso del divorcio; esto ayuda a manejarlas de mejor manera. Intentar dejar a un lado el rencor, la venganza y sobre todo la falta de respeto hacia el ex resulta beneficioso para todos, especialmente para los hijos.
Un divorcio tiene que tener claras metas, mantener la familia como una familia, minimizar los efectos negativos del divorcio en sus hijos e integrar el divorcio a tu vida de una manera saludable, recordando lo bueno y lo malo de la relación. Aceptando las ambigüedades, perdonarse y perdonar al ex, finalmente es importante dejar salir el enojo.
Hay hombres que simplemente no entienden la palabra: Divorcio o adiós. No les cabe en la cabeza que hayas tomado la decisión de seguir tu camino sin él y deciden poner cualquier tipo de trabas que impidan que puedas continuar con tu vida en solitario, más cuando aparece alguien que te devuelve la sonrisa.
Es cierto que después de un matrimonio es bueno mantener buena relación cuando hay hijos (as), pero todo con límites, no es bueno crear una amistad, eso más bien podrá traer problemas. Si el caso es todo lo contrario es mejor cortar todo desde raíz.
Mitos
*Aprendemos de las malas experiencias, y los segundos matrimonios son un éxito. Chicas usemos el intelecto, nada nos asegura si va o no a funcionar. Es cierto que las malas experiencias nos ayudan a no volver a cometer errores pero no nos asegura a un 100% que no puede reaparecer esas actitudes o momentos.
*Convivir antes del matrimonio es una buena forma de reducir las posibilidades de un divorcio.
Muchas creen esto, pero es una realidad que ellos y en ocasiones nosotras tendemos a cambiar después del matrimonio, el acto mismo de la convivencia prematrimonial genera actitudes favorables al divorcio, pues las personas tienen la percepción de que la relación es temporal y que por eso mismo pueden ponerles punto final con facilidad.
*Tener un hijo ayuda a que no se dé un divorcio, los estudios muestran que la etapa más estresante del matrimonio es después del nacimiento del primer hijo. Sin embargo, las parejas con hijos, aún si hay problemas conyugales, tienen una posibilidad ligeramente menor de divorciarse que las parejas que nos los tienen, porque muchas de ellas deciden permanecer unidas por el bien de sus descendientes.
Los hijos sufren un desconcierto tan grande que les impide ver su propia suerte con claridad. Por esa causa ellos necesitan saber que el padre que va a estar a su cuidado les va a ofrecer una seguridad permanente.
No importa cuán grande sea el enojo que tú sientas contra tu ex pareja, los hijos no tienen que imponerse de los resentimientos que hay entre sus padres. Por lo tanto, lo mejor que una madre puede hacer por sus hijos es hablar bien del padre de sus hijos, de igual manera, lo mejor que un padre puede hacer es hablar con nobleza acerca de la madre de ellos.
Aunque la realidad sea diferente, es mejor hacerlo de esa manera para evitarles una catástrofe más destructiva aún. Tal vez en el futuro ellos lleguen a comprender las razones que sus padres tuvieron para separarse. Sin embargo, es mejor que todo se olvide y se sepulte sin sacarlo jamás a la superficie.

