Historias vienen, historias van, mucho se habla en temas de belleza, pero acá te contamos la verdad.
*Cuando se limpia la piel, se arrastra parte de su capa de sebo y sudor que la protege. Aunque esta capa se repone por sí misma en media hora, si la limpieza es muy frecuente, ese poder de recuperación se ve alterado y la epidermis queda desprotegida.
Una limpieza al día es más que suficiente. Así que ten cuidado, no la exfolies siempre.
*El cutis graso puede pasar largo tiempo sin necesidad de aplicar una crema. Si la piel está tensa y tirante, necesita una crema de noche, pero si está confortable y con brillos no requiere cuidados especiales.
*Cuando se lava el pelo a diario, es suficiente una aplicación de champú o realizar una segunda solo en la raíz. El pelo rizado que debe humedecerse cada mañana para reavivarlo, se puede lavar cada 2 días.
*Es verdad que beber agua o alimentos ricos en ella, contribuye al buen estado de la piel, pero no es suficiente. En las pieles muy secas hace falta además una crema muy rica que potencie la función barrera de la piel.
Cuando se está tomando una cantidad excesiva de agua, y la orina sale demasiado clara, es posible que se esté haciendo trabajar los riñones en exceso.
*El ancho de los poros viene determinado genéticamente. Mediante productos exfoliantes se puede eliminar el sebo oxidado que se acumula en su interior y que hace que sean visibles y parezcan más grandes.
Los productos astringentes inflaman la piel de alrededor y consiguen que su tamaño parezca reducirse por contraste. El ancho de los poros en sí no cambia.
*En ciertos casos los rayos ultravioletas pueden reducir la actividad de las glándulas sebáceas y secar temporalmente los poros.
En cuanto se deja de exponer la piel al sol, los granos reaparecen y además los daños provocados por el sol como arrugas, manchas de pigmentación y dilatación de los poros, se acumulan.
*Aunque las pieles oscuras son más resistentes a las quemaduras solares, están desprotegidas contra el envejecimiento como cualquiera. Además las pieles más oscuras pagan el exceso de sol en forma de manchas, más frecuentes que en las pieles claras, así como un mayor descolgamiento de los tejidos y un aspecto más dilatado de los poros.

