Tiene lógica pensar que las personas que se encuentran tristes o afectadas anímicamente se ponen ansiosas.
Y si están alteradas pueden tener ciertos comportamientos como comer mucho.
No todas las ansiedades se apaciguan con comida, por supuesto, habrá quienes fumen, corran o practiquen yoga; lo cierto es que cuando hay una alteración en el comportamiento termina notándose de alguna manera.
La comida, es quizás, uno de los factores más vulnerables a las alteraciones de las personas.
No es un mito que la depresión y la tristeza pueden alterar los hábitos alimenticios de quienes la padecen, algunas personas tienen sentimientos más intensos al consumir grasas y azúcares que otros, tal y como ocurre con el alcohol y las drogas.
Estas son algunas señales para detectar si las emociones están afectando tus hábitos alimenticios.
*Cuando tienes alguna preocupación tus pensamientos sobre comida se incrementan.
*En situaciones de estrés siempre comes más de lo usual.
*No importa si te sientes llena, en ocasiones quieres seguir comiendo mientras tu cabeza va a mil pensando en algún problema.
*Cuando estás aburrida y con sensación de vacío picas y picas sin parar.
*Sientes debilidad por los alimentos rápidos, fáciles y prohibidos por ser nocivos.
Debes mantener tiempos estables de comida, pueden ser: desayuno, refrigerio, almuerzo, refrigerio y cena; de esta manera estarás comiendo cada tres horas y se facilitará controlar la ansiedad, no tendrás que esperar largos periodos de tiempo para comer.
Asimismo, es importante identificar el problema que la detona para atacarlo, pues de lo contrario te enfrentas a dos problemas distintos, el original y el consumo desmedido de alimentos que seguramente traerá como consecuencia el aumento de peso.

