El autoexamen mamario es útil y fácil de hacer. Una ventaja es que tú misma puedes seleccionar el momento del día que consideres más apropiado para tu revisión.
Para que el resultado sea más efectivo, debes examinarte al menos una vez al mes.
Lo más recomendable es hacerlo de 7 a 10 días después del comienzo de tu ciclo menstrual. En esa etapa las mamas están menos tensas, lo que facilita la práctica y la hace menos molesta.
Si estás en la post menopausia, por lo tanto, ya no tienes menstruación, se recomienda que elijas un mismo día de cada mes para practicar el estudio.
Una opción es empezar en la axila, avanzar hacia la clavícula y descender a la parte media del tórax. Seguir un trayecto en forma de espiral, abarcar todo el seno y terminar en el pezón.
Otra técnica se realiza dividiendo imaginariamente el hemitórax con la mama que se va a examinar, en pequeños cuadrantes; la exploración se realiza siguiendo una trayectoria en espiral.
Otra opción es usar ambas manos, apoyando una contra la otra, haciendo movimientos circulares, abarcando toda la mama.
En todas las técnicas conviene usar la yema de los tres dedos centrales, que es donde tenemos una mejor sensibilidad.
Sigue los siguientes pasos:
1. Colócate frente a un espejo. Observa la forma, el tamaño y la simetría de los senos, el color y textura de la piel, la presencia de desviaciones o hundimientos del pezón, la existencia de crecimiento o deformaciones, los cambios de coloración alrededor del pezón, la presencia de lesiones en la piel o de secreción por el pezón, o la aparición de alguna otra anormalidad. Levanta los brazos y mira lo mismo.
2. Coloca la mano derecha en la nuca. Con la mano izquierda explora el seno derecho con los dedos extendidos. Realiza lo mismo con el seno izquierdo.
3. La exploración se debe realizar presionando suavemente sin provocar molestia. Busca si tienes alguna «bolita» o «endurecimiento».
4. Al llegar al pezón, tienes que presionar suavemente con el dedo pulgar y el dedo índice, para observar si hay o no salida de secreción.
5. Acuéstate y coloca una almohada bajo tu hombro. Examínate como lo hiciste cuando estabas de pie.
En el baño, es el momento ideal, para realizar esta prueba. Aprovecha la facilidad que da el jabón para deslizar los dedos.
Detectar un cáncer de mama lo antes posible aumenta en gran medida las probabilidades de que el tratamiento tenga éxito. El tamaño y la extensión del cáncer de mama son los factores más importantes para establecer la expectativa de supervivencia una vez que se diagnostica esta enfermedad.
Mediante la revisión regular de las propias mamas, las mujeres pueden notar cualquier cambio que se presente.
La exploración de las mamas no debe ser interrumpida por la presencia de embarazo o lactancia, situaciones en las que debe de seguir realizándose la autoexploración. Poseer implantes en la mama tampoco es motivo para dejar de hacerlo.
Si encuentras algo que te llame la atención, algo que no estaba la última vez que te miraste, es hora de ir al médico.

