Normalmente las prendas blancas con el paso del tiempo comienzan a coger un blanco amarillento, en otras ocasiones se produce en zonas de contacto con puntos de sudoración.
Para eliminar este color en nuestras prendas tan sólo debes lavarla de costumbre y a continuación sumérgela en un recipiente con agua y un vaso unas gotas de amoniaco.
Déjala en remojo un rato y después aclara con abundante agua tibia.
Los remedios caseros son los menos agresivos para cualquier tipo de prenda.
Otra opción, vierte en un recipiente agua muy caliente. Añade el zumo exprimido de medio limón y una cucharada de sal menuda.
Mezcla los ingredientes y sumerge luego la ropa. Deja actuar durante media hora. Luego lava la ropa como lo haces habitualmente. Luego sécala preferiblemente al sol.
Para blanquear la ropa también puedes colocar en un recipiente medio vaso de agua oxigenada y añadir un poco de agua, sumergir las prendas durante siete minutos, enjugarlas y lavarlas como se hace habitualmente, el mismo procedimiento se realiza con ropa de lana blanca, con la diferencia de que, a esta última, hay que colocarle detergente para ropa delicada, de esta manera la ropa blanca quedará siempre como nueva.
En algunas ocasiones se guarda la ropa blanca en cajones y se la mantiene ahí durante mucho tiempo, cuando se quiere volver a usar algunas pueden estar de color amarillo.
En este caso, para blanquear la ropa, solo es necesario sumergirla en un recipiente con leche fría dejarla por lo menos una hora y luego proceder al lavado habitual de la prenda. Si se guarda la ropa blanca por mucho tiempo, es conveniente envolverlas en telas, para evitar que tome color amarillento.

