Una madre es apertura, instinto, calidez, alimento, afecto, disponibilidad, espacio, contención, flexibilidad, un refugio seguro, un trampolín del que saltar hacia la vida, sabiendo que se puede volver a él en el caso de que se tengan problemas.
¡Qué responsabilidad tienes mujer! ¡Y qué poder!
Las madres poseen poderes increíbles aunque desconocidos. La naturaleza hace una inmensa inversión en tu cuerpo y en tu mente para permitirte albergar y crear un hijo.
Desde ese nuevo lugar donde te sitúa esta función, descubres recursos, fortalezas y posibilidades que ni siquiera conocías de ti misma. La maternidad te lleva a un proceso de transformación interior, te enfrenta a tus miedos y te hace crecer como ninguna otra circunstancia vital.
Actualmente, e ser madre es tan temido que para muchas mujeres se ha convertido incluso en una enfermedad psicológica reconocida como tocofobia (fobia de dar a luz). Muchas mujeres tienen tanto miedo de tener hijos y “perder” su propia vida con ello, llámese perder oportunidades laborales, perder liberta, tener que retrasar el estudio, entre otras, que socialmente han terminado rechazando la maternidad.
Debe quedar claro que la maternidad no es sólo asunto de la mujer. Es una realidad que debe ser vivida por el padre y por la madre, con el apoyo de la sociedad. Esta afirmación puede ser novedosa, pero tiene sus razones.
Para que la maternidad pueda desarrollarse normalmente, hace falta el apoyo del padre, lo cual significa tan sólo proveer el sustento del hogar, sino también ayudar a la madre de sus hijos en todo cuanto haga falta.
La maternidad es una creación perfecta, fue ideada a semejanza de las habilidades que facilitan tu labor de protección y crianza.
De igual forma, las madres llegan a un grado de conocimiento tal de sus hijos, que pueden detectar mensajes ocultos, únicamente con el tono de voz o algún gesto corporal.
Esas mujeres que decidieron ser madres merecen un reconocimiento, ayuda y las gracias.
Dejemos atrás tantas exigencias sociales y presiones culturales contra las madres porque no existe la mamá perfecta y optemos por reforzar positivamente todo aquello que hacen bien, tenemos que luchar porque la maternidad se goce, no se sufra, si logramos que las madres gocen su maternidad, tendremos una mejor sociedad.

