Después del día agotador, nada como llegar a la casa y servirse una “copita” de vino, degustar con el paladar, simplemente nos hará pasar un tiempo de relajación.
Los griegos y los romanos le asignaron hasta dioses y desde la antigüedad, hay quien no puede vivir sin una copa de esta bebida extraída de la uva.
Para algunas su sabor es meramente “excitante”, para otras simplemente no es lo suyo, a unas le produce dolor de cabeza a otras le ayudan en su salud. Pero como somos tan curiosas, nos interesa que hay más allá de su esplendido sabor, veamos.
Investigaciones afirman que una copa de vino tinto a diario ayuda a proteger la salud del corazón y otros que, por el contrario, tratan de detectar cuál es el compuesto del vino responsable de los dolores de cabeza que muchas dicen sentir luego de beberlo.
Un estudio presentado por la Sociedad Americana del Dolor de Cabeza en Los Ángeles, en Estados Unidos, encontró que las variedades que contienen niveles más altos de unos flavonoides conocidos como taninos, que son responsables del intenso color del vino tinto, también podrían ser los causantes de las molestias.
Para llegar a esos datos, los investigadores observaron a 33 adultos en Brasil que se consideraban bebedores regulares de vino tinto y que creían que la bebida les provocaba migrañas en el pasado.
A todos los participantes se les pidió que tomaran vinos sudamericanos, y si bien la mayoría reportó tener migrañas al menos una vez, dentro de las doce horas luego de beber vino, algunas variedades parecían hacer más efecto que otras. En particular, los vinos que más dolor provocaron fueron el Tannat y el Malbec.
De todos modos, los mismos investigadores reconocieron que la muestra fue pequeña y que careció de control. Por eso es necesario contar con más datos y nuevas investigaciones sobre este tema.
Mientras tanto otra investigación desarrollada por el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición, detectó que el consumo moderado de vino tinto ejerce un efecto positivo sobre la flora intestinal gracias a sus polifenoles.
Los polifenoles son compuestos naturales que también están en las frutas y las verduras, en el té y el chocolate.
Los investigadores dividieron a diez hombres en tres grupos, durante 20 días. Cada grupo bebió vino tinto con o sin alcohol, ambos con el mismo contenido en polifenoles y ginebra.
Luego observaron que el vino tinto mejoró la flora intestinal e incrementó el número de bacterias relacionadas con la protección de ciertas enfermedades, algo que no ocurrió con la ginebra.
También, los investigadores comprobaron que el vino tinto tiene efectos benéficos sobre las moléculas inflamatorias que causan la ateroesclerosis en sus primeras etapas.
Con esta investigación se comprueba que ayuda a mejorar la salud del corazón y del sistema circulatorio en general.
Les dejamos 6 beneficios que tomar vino:
1. Disminuyen el riesgo de padecer hemorroides; contrarresta las várices.
2. Aumenta el nivel de lipoproteínas de alta densidad HDL, que es el colesterol bueno en la sangre.
3. Tiene una acción antibacteriana y antihistamínica; reduce las alergias.
4. Contiene vitaminas que combaten el envejecimiento y ayudan a tener una piel más bella.
5. Aporta minerales y oligoelementos al cuerpo como: magnesio, zinc, litio, calcio, hierro y potasio.
6. Ayuda a la digestión de proteínas, por lo que se recomienda acompañarlo con carnes y quesos.
7. Reduce la tensión arterial y el nivel de insulina en la sangre.
Así que tomar se ha dicho, eso sí, todo con medida, una copita al día no cae nada mal. ¡Que la disfrutes!

