El Papanicolaou o citología del cuello de útero es una prueba o examen que se hace a las mujeres, cuyo fin es detectar en forma temprana alteraciones del cuello del útero, que posteriormente pueden llegar a convertirse en cáncer.
Lo primero que tienes que tomar en cuenta para realizarte un examen de este tipo es, no estar en el período menstrual, no tener relaciones sexuales 48 horas antes, no haberse aplicado ningún tratamiento médico vaginal, tipo óvulos o cremas, durante las 48 horas anteriores.
Muchas mujeres no ven la necesidad de este examen, pero es recomendado por los especialistas, ya forman parte importante del cuidado de la salud rutinario de una mujer, y con él se puede detectar anormalidades que pueden conducir a cáncer invasor.
Estas anormalidades pueden ser tratadas antes de que el cáncer se desarrolle. La mayoría de los cánceres invasores del cuello del útero se pueden prevenir si la mujer se hace pruebas de Papanicolaou y exámenes pélvicos con regularidad.
Toda mujer que sea o fue sexualmente activa, o mayores de 18 años, deben hacerse pruebas de Papanicolaou y exámenes físicos con regularidad. Sería bueno que las mujeres consulten a su médico acerca de la frecuencia con que deben hacerse estos exámenes.
No se sabe de una edad en la que la prueba de Papanicolaou deja de ser eficaz. Las mujeres mayores deben seguir haciéndose exámenes físicos con regularidad, entre ellos el examen pélvico y la prueba de Papanicolaou.
Las mujeres que tienen resultados consistentemente normales en la prueba de Papanicolaou podrían preguntarle al médico con qué frecuencia deben hacerse la prueba.
Los especialistas en cáncer recomiendan que una mujer adulta se haga una citología cada 3 años, después de haber tenido resultados normales durante 2 años consecutivos.
A mujeres con antecedentes familiares o personales que den lugar a un alto riesgo de cáncer en los órganos reproductores, se les aconseja hacérsela más a menudo, al menos una vez al año.
¿Cómo funciona?
La prueba es simple, rápida, y no causa dolor; puede realizarse en el consultorio médico, en una clínica o en el hospital.
Mientras la mujer está acostada en una mesa de exámenes, el clínico mete un espéculo en la vagina con el propósito de abrirla.
Para hacer la prueba, se recoge una muestra de células de adentro del cérvix con un raspador de madera o un cepillo cervical pequeño.
El espécimen (muestra) se pone en un portaobjetos de vidrio y se conserva en fijador o se enjuaga en un vial de fijador y se envía a un laboratorio para que sea examinado.

