Cuando rompemos una vinculación con alguien, nos enfrentamos a la situación de seguir viendo a esa persona, aunque el tipo de relación adquiera otro carácter o dejar de verla por completo.
En el hipotético caso de que rompiésemos con la dependencia económica de nuestros padres, podríamos seguir viéndoles sin ningún problema, sin duda es aconsejable.
En el caso de una relación de pareja son muy pocos los casos en que esto puede hacerse, al menos en un tiempo cercano.
En esta situación se desarrollan otro tipo de sentimientos, por ejemplo los celos de pareja, que lo hacen complicado y doloroso.
Según la mayoría de las experiencias, lo más adecuado es establecer un alejamiento temporal hasta que cada persona adquiera su individualidad y deje de ser dependiente de la otra.
Este tiempo es variable. Incluso en muchos casos, ni siquiera tiene sentido el volver a entablar cualquier tipo de contacto debido a que la amistad no es posible o no apetece.
Hay que ser consciente de qué es lo que nos lleva a querer volver a ver a antiguas parejas, si el deseo de recuperar y desarrollar la amistad o el deseo de volver a los viejos tiempos como pareja.

