Si te sientes agobiada e indispuesta, y te cuesta salir adelante, es posible que estés sufriendo algún tipo de estrés. Pero no te preocupes, todo tiene una solución. Disfruta de la vida.
En la última década, se ha oído hablar de cómo el estrés afecta el cuerpo, sin embargo es como una voz en un pasillo, se dice mucho y se entiende poco.
El estrés es parte casi natural de la vida de una persona, en bajos niveles es algo bueno, ya que actúa como un motivador y ayudar a las personas a ser más productivas. El exceso de estrés o una respuesta fuerte es nocivo.
El estrés afecta al cuerpo, esto puede predisponer a la persona a tener una salud general deficiente, al igual que dolencias físicas y psicológicas específicas como infecciones, enfermedades cardíacas o depresión.
El estrés crónico desemboca en ansiedad y comportamientos dañinos como comer demasiado o consumir alcohol y drogas.
Presenta una serie de manifestaciones que pueden no percibirse de manera simple, pero cuyos efectos pueden ser destructores. No son únicamente las que se considera como situaciones inciertas o negativas las que pueden determinar como el estrés afecta al cuerpo. También una alegría súbita, es decir una emoción positiva, pero peligrosamente intensa puede, según muchos investigadores, ser la causa de una súbita alza en el nivel de estrés.
El estrés puede provocar en el cuerpo síntomas positivos o negativos. Los primeros suponen resistencia a la enfermedad, entusiasmo, optimismo, vigor, rapidez mental y los negativos se expresan a través de la desconcentración, el pesimismo y la depresión, fatiga e irritabilidad.
Las causas de cómo el estrés afecta al cuerpo pueden venir dirigidas desde distintas fuentes, externas e internas a cada individuo. A nivel ambiental la temperatura, el ruido y la contaminación influyen en los niveles de estrés, desde lo social influyen la familia, el trabajo, las instituciones. También la presión psicológica dada por las propias creencias acerca de uno mismo y de los otros determina niveles de estrés
Como el estrés afecta al cuerpo determina el nivel de vida de cada individuo. En lo físico, el estrés crónico permite identificar las siguientes alteraciones: cambios en el patrón de sueño, fatiga permanente, alteraciones gástricas: mala digestión, náuseas, vómito, diarrea, gastritis, pérdida del deseo sexual, dolores de cabeza, malestar en diferentes áreas del cuerpo, mayor tendencia a las infecciones, debilidad generalizada, mareos, sudoración excesiva y temblores en las manos, comezón en manos y pies, bruxismo (rigidez en las mandíbula, rechinar los dientes), tensión muscular, sensaciones de inquietud, alteraciones respiratorias (falta de aliento, hiperventilación) y taquicardia.
Se hace evidente que el estrés en sí mismo no es una enfermedad propiamente dicha, sino que aglutina una sintomatología tal que le permite actuar como posible enfermedades si los niveles altos de estrés se vuelven crónicos y no son revertidos a los niveles saludables
Recuerda, disfruta la vida y no la tomes tan en serio. Cuida tu salud. Es lo más preciado que tienes y generalmente no te das cuenta hasta que te falta.

