La sociedad se confunde, el decir que una persona vegetariana es aquella que no come carne y restringe su dieta a los alimentos provenientes del mundo vegetal, es reducir demasiado una cuestión que, además de la dimensión nutricional, abarca aspectos filosóficos, religiosos, culturales y morales.
Una investigación publicada en la revista Osteoporosis Internacional sugiere que el vegetarianismo no reduciría la densidad ósea.
Esto se redujo de una base de un pequeño grupo de mujeres postmenopáusicas y vegetarianas, se comparando sus huesos con los de otras féminas de similar edad, pero consumidoras de carne, se encontró que no hay diferencias entre la densidad de los huesos de ambos grupos.
El ser vegetariana, ayuda a que no se produzca fermentaciones en el intestino, evitando infecciones y la toxemia. Ayuda a prevenir enfermedades cardíacas y arteriales y, la alta dosis de fibras facilita la eliminación de toxinas previniendo el cáncer de colon.
Pero también tiene sus consecuencias, aumenta las probabilidades de sufrir enfermedades generadas por la falta de calcio y zinc., porque estos minerales suelen ser absorbidos por estos vegetales.
A su vez, las proteínas vegetales no son completas ni logran sustituir a las que se encuentran en carnes, lácteos y huevos. Además, como el hierro que aportan es insuficiente, a veces, provoca anemia.
Según un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores en Irlanda, las dietas vegetarianas no son tan saludables, por lo que las mujeres embarazadas o que están pensando en ser mamás, pueden incrementar sus probabilidades de tener hijos con defectos de nacimiento.
Resulta que las dietas vegetarianas son deficientes en vitamina B1, también conocida como Acido Fólico, y el feto dentro de las mujeres que llevan este tipo de dieta está en riesgo de desarrollar las condiciones conocidas como espina bífida y anencefalia.
Ambos son defectos del tubo neural, condiciones que pueden resultar cuando, por deficiencia de la vitamina B1, la medula espinal del bebé no puede cerrarse.
Las mujeres con deficiencia crónica de acido fólico tienen 500% más de probabilidad de dar a luz a niños con defectos de tubo neural, mientras las mujeres con bajos niveles de dicho nutriente en sus cuerpos, tienen tan solo 250% más de probabilidades que las mujeres que no llevan un modo de vida vegetariano de dar a luz a bebés con estos defectos.

