No podemos mentir todas tenemos “cositas” que simplemente quedarán el resto de la vida en nuestra mente, cosas que nadie puede saber, esos secretos que por algo están y estarán ocultos, o no todas los sabemos pero no queremos que ellos los conozcan.
Hoy vamos a cambiar las cosas, vamos a contar algunos secretos que quizás es bueno que los chicos conozcan, y también las chicas, ya que puede que los desconozcan del todo.
Esos secretos llenan la cabeza de los hombres de incógnitas, para esos chicos que nos siguen, les damos algunas claves.
*La típica frase que utilizamos, “acompañe al baño”, el hombre siempre se pregunta ¿Por qué tenemos que ir acompañadas de nuestras amigas al baño?
El secreto es que vamos al baño juntas por necesidad, por ejemplo a veces la puerta esta mala, no cierra, necesitamos de otra para que nos cuide que no la abran. No es lo que ellos piensan.
*Tenemos un pequeño problema con los vellos, no podemos sentir ni un “tronquito” porque suena la alarma, es señal de que necesitamos la cera.
También nos encanta sentir nuestras piernas, como la piel de un bebé.
* Las mujeres tenemos una matemática simbólica paralela. Mientras para el resto del mundo un número es un número, para nosotras son dos: el que decimos, y el que callamos.
Por ejemplo en temas de edad, de peso, estatura.
*Todas las mujeres compartimos sin saberlo un tórrido amorío unilateral. Como telepates programados nos enamoramos, sin premeditación, de un mismo hombre al mismo tiempo.
Durante mucho tiempo ignoramos este tibio sentimiento que trasciende nuestros gustos personales, hasta que un día, “boom” se destapa la bomba.
El problema está en que queremos estar con los dos, así o más descaro.
*Tenemos la no tan agradable maña de dar a conocer toda la información cuando estamos con alguien.
*Cuando nos engañan, en el momento que nos damos cuenta no nos interesa conocer los motivos, lo que importa es saber si la otra era más joven o más linda, si era mejor en la cama, en dónde se conocieron y cuantas veces tuvieron sexo.
Esto es solo un poco de los miles de secretos que guardamos, pero como dice la palabra, quedarán así, suponemos que ellos también tienen los suyos, lo que sucede es que nosotras no nos mortificamos ni nos estresamos por averiguarlos.

