Seguro muchas veces has escuchado hablar sobre la oxitocina, la “molécula del amor” o “la molécula afrodisíaca”, pero quizás desconoces en qué consiste, pues acá te damos detalles.
La oxitocina es una hormona relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal que actúa también como neurotransmisor en el cerebro.
Produce efectos en tu cerebro muy importantes de cara a conseguir cierta estabilidad emocional y combatir numerosos estados de ansiedad, fobias, estrés, entre otras.
Se descubrió su existencia en los años 50 del pasado siglo y desde entonces los psicólogos, neurólogos y psiquiatras, entre otros, prestan intención a sus efectos, así como a los mecanismos que estimulan su liberación en tu organismo.
En los humanos, dicen los investigadores, la oxitocina se libera con un simple abrazo, una caricia, un beso o mirando a los ojos de un ser querido. También forma parte del ciclo de respuesta sexual y aumenta con el consumo de dulces y chocolate.
La oxitocina elimina el estrés, pero en el caso de mantener relaciones sexuales de forma esporádica todo lo contrario puede ocurrir, pues una mujer puede estar nerviosa al preguntarse cuándo volverá a tener sexo con su última pareja sexual. Con una pareja estable, en cambio, tendrá menos estrés.
La oxitocina incentiva a un hombre a ser más sensible y a demostrar más empatía con los sentimientos de los demás. Al ser liberada durante una relación sexual, crea un vínculo inseparable entre la pareja y rebaja las posibilidades de una infidelidad.
Después de varios estudios científicos, se dice que la oxitocina:
*Disminuye el nivel de cortisol, que es la hormona del estrés.
*Preserva la amistad y la sociabilidad.
*Reduce la sensibilidad al dolor.
*Disminuye la tensión arterial.
*Dilata el cérvix y estimula las contracciones uterinas en el parto.
*Aumenta la fecundidad femenina y masculina.
*Estimula la división celular.
*Estimula la secreción de la hormona de crecimiento.
Es bueno estimular esta sustancia, lo puedes hacer mediante, cualquier tipo de caricia, contacto físico voluntario y admitido, masaje, mecer a un bebé en brazos, reír, practicar sexo, enamorarse, consuelo, entre otros.

