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Arte de la Piel
El tatuaje consiste en
la marca que queda en la piel a través de la técnica de la inserción de sustancias colorantes bajo la epidermis.
La palabra
"tattoo" (tatuaje en inglés) aparentemente proviene del vocablo
polinesio Tau-tau que significa "golpear", o del sonido que se provoca al hacer
un tatuaje por medio del golpeteo de un hueso contra otro sobre la piel. En
latín, el término equivalente es stigma, "marca hecha con hierro
candente", y a la cual tiene el sentido moderno en el español de marca
hecha con instrumento afilado, marca en la piel para reconocimiento de
criminales o esclavos y marca de culpabilidad.
Aunque no se sabe a
ciencia cierta desde cuándo se practica el tatuaje, si es innegable que la
costumbre acompaña al hombre desde sus primeros pasos sobre la Tierra. En 1991,
se encontró a una momia de un cazador del neolítico que quedó congelado. Ésta
tenía la rodilla y la espalda tatuadas. Otro
ejemplo es la momia de una sacerdotiza egipcia
llamada Amuet de 2200 a.e.c. Ella
era adoradora de la diosa de la Fertilidad Hathor, y tiene todo su
cuerpo tatuado, con rayas y líneas.
En las culturas antiguas
el tatuaje era un ritual. Para los egipcios
se relacionaba con el lado erótico
y sensual de la vida y era normalmente hecho por mujeres. El proceso se
caracterizaba por ser doloroso y servía como muestra de madurez y valentía.
Pero, esta práctica también la tenían los fenicios, los
asirios, los escritas
del Asia, los hindúes y los japoneses. Los
griegos se tatuaban motivos
religiosos y zoomorfos, pero lo más difundido era que usaran el tatuaje para
diferenciar y castigar a los prisioneros, al igual que los
romanos.
Entre los indígenas
suramericanos, el arte del tatú era muy común, en especial para los de la
región de Colombia, Brasil
y del Gran Chaco (Bolivia, Argentina y Paraguay).
Estos pueblos los utilizaban como protección de enfermedades y mala suerte.
Además, eran signos de prestigio social, del
rango, y de pertenencia a un grupo
determinado. También tenía carácter de adorno y muchas veces representaba el
animal en el que se podía convertir la persona o con el que se identificaba,
así como significación totémica.
En Norteamérica, los
nativos usaban el tatuaje como una práctica religiosa
que indicaba el paso a la
pubertad y una identificación del alma. Además, se le daba
usos terapéuticos
para exorcizar demonios. En Centroamérica era igualmente utilizado, pero con
la intención de recordar las victorias en sus batallas.
Por otro lado,
civilizaciones tan ancestrales como los bárbaros y los
celtas se tatuaban para
ahuyentar al enemigo y formaba parte de sus rituales bélicos. Los
pictos,
pueblo guerrero del norte de Escocia, se destacaban por el manejo de este arte,
como su nombre lo indica pues en latín
significa
pintados.
Dentro de los pueblos con
mayor tradición de tatuajes se destacan los
maoríes de Nueva Zelanda, donde era
costumbre tatuarse el rostro
como señal de distinción. Este dibujo se llamaba
moko, y servía como un signo único de identificación, a tal punto que firman
los documentos con la reproducción del moko. En esta cultura se desarrolló y
alcanzó su máxima expresión el tatuaje cromático.
Asimismo, se
considera que en Polinesia fue donde el diseño de los
tatuajes se desarrolló más artísticamente. Durante toda la vida, el tatuaje se iba renovando
y ampliando hasta que cubría el cuerpo entero.
Se sabe que el tatuaje era tan importante para este pueblo, que indicaba el nivel de
respeto que debía tenérsele a una persona, y entre más tatuajes
tuviera más
había que respetarlo.
II
Parte: Descubre más sobre el arte del tatuaje.
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