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Mitos y Leyendas
ACTUALIZACIÓN
SEMANAL (Miércoles)
El mito de Ifigenia (Ifigeneia)
Ifigenia es una de las
hijas del rey Agamenón y Clitemnestra. Su historia no fue desarrollada por
Homero, pero sí por los trágicos posteriores como Eurípides, y aparece en las
epopeyas cílcicas.
Agamenón se había ganado
la cólera de la diosa Artemisa, ya que su gente caza a uno de los venados
sagrados de la diosa. Debido a esto, la flota aquea del rey que venía de luchar
en Troya estaba detenida en Aulide sin poder partir.
El adivino Calcante fue
interogado para saber cómo apalcar a la diosa, y la respuesta fue que se debía
sacrificar a Ifigenia en nombre de la diosa Artemisa, para que ésta los dejara
partir. El rey al principio se negó, pero al no haber otra solución,
consintió en hacer el sacrificio.
Así, mandó a llamar a su
hija que se encontraba en Micenas con su madre, con el pretexto de prometerla al
héroe Aquiles. Cuando llegara, el adivino Calcante sería el encargado de
inmolarla en nombre de la diosa encolerizada.
Según cuenta la versión
más conocida, cuando Ifigenia llegó y el sacrificio se iba a realizar, la
diosa se apiadó de la joven, y puso en su lugar una cierva. Se llevó a
Ifigenia a Tauride, donde la convirtió en su sacerdotiza.
Sin embargo, existen
varaciones sobre el tema, según la versión de Sofocles, el sacrificio sí
ocurre y esto se convierte en la justificación del crimen que Clitemnestra
comete contra su marido Agamenón cuando él regresa, pues ella debía vengar la
muerte de su hija.
En otras, lo que varía es
el lugar del sacrificio que más bien lo ubican en Braurón, un lugar de Ática.
También, cambian el animal por el que sustituyen a la joven como un oso, una
ternera, un toro o incluso una mujer vieja.
Otra forma del mito, es
que la misma Ifigenia se convierte a sí misma en toro, ternera, osa o mujer
vieja -según sea el caso- y acto seguido habría desaparecido. Muchos explican
la desaparición, con el hecho de que en el momento del sacrificio los presentes
habían vuelto la vista hacia otro lado, para no ver la muerte de la joven, por
lo que ella había podido escapar.
La versión más
racionalista explica, por su parte, que en el momento del sacrificio había
aparecido un toro, una ternera, una cierva o una vieja, y que el sacerdote
había interpretado tal hecho como un presagio de que los dioses no aceptarían
el sacrificio y que ya la ofenza a Artemisa estaba saldada.
Después de este episodio,
cuentan que Ifigenia vivió mucho tiempo en Tauride, al servicio de Artemisa en
su templo, donde debía sacrificar a los náufragos extranjeros que caían en la
costa. Pero un día, reconoció a Orestes, su hermano y a Pílades entre los
extranjeros, enviados por el oráculo de Delfos a buscar la estatua de Artemisa.
Ifigenia les entregó la imagen y huyó con
ellos a Grecia.
Otras variantes, colocan a
Ifigenia como hija de Criseida y Agamenón, o como hija de Teseo (el héroe que
mató al minotauro) y Helena, que había sido raptada por aquél. Sus hermanos
los Dioscuros la rescatan, y ella les jura que había permanecido virgen. Para
mantener tal historia le entrega a su hermana Clitemnestra, el fruto de sus
relaciones con Teseo, Ifigenia.
Sobre su muerte o final se
conoce poco. Se cree que Artemisa le concedió la inmortalidad y la identificó
con la diosa Hécate. También, se piensa que se casó con Aquiles secretamente
cumpliendo así el engaño de su padre cuando iba a ser sacrificada.
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