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Cultura:
Huellas de Mujeres
Mariana Pineda
Mariana
Pineda nació en Granada, durante el año de 1804. Su vida coincidió
con una época muy convulsa en España. El
liberalismo mantenía una lucha radical por
el poder contra el absolutismo.
A
sus cortos y hermosos quince años, Mariana contrajo matrimonio con Manuel
Peralta, quien era partidario a ultranza de los liberales.
Tristemente, falleció poco tiempo después y dejó a la jovencita de dieciocho
años, viuda y con dos pequeños hijos.
Conforme
el conflicto políticosocial se agudizaba,
se descubrió una gran conspiración que conllevó a muchos arrestos,
sacrificios y ajusticiamientos entre las filas de los liberales. Fueron
algunos de estos acontecimientos los que marcarían la vida o mejor
dicho la muerte de esta gran mujer, y es donde la historia empieza a tomar
matices de leyenda.
Mariana
era conocida tanto por su liberalismo que se
sospechaba que fuera cómplice de don Fernando Álvarez
de Sotomayor, dirigente liberal que estaba preso y condenado a muerte
por revoltoso. Debido a esto, según una versión de la historia fue que se
planeó una trampa contra ella.
En
su casa se hizo aparecer una insignia del movimiento revolucionario, la cual
llevaba bordada la consigna Ley, Libertad e Igualdad.
En consecuencia de este ardid, la acusaron de
insurrecta y fue encarcelada sin pruebas
concretas. Luego, fue hallada culpable y la
condenaron a la pena de muerte en el patíbulo.
Con una entereza y honorabilidad sorprendentes,
se enfrentó a la muerte y se convirtió en un mártir de todos aquellos que
apoyaron la causa de los liberales, así como de quienes han buscado justicia e
igualdad en este injusto mundo.
Su
sacrificio así como la grandeza de su espíritu inspiró a grandes artistas,
e incluso el magnífico y conocido poeta español Federico
García Lorca, se basó en la vida de esta valiente joven para una de
sus obras dramáticas que lleva por título el nombre de ella.
Según
otras versiones, Mariana era una liberal,
pero también era rebelde. De esta manera, para muchos la trampa nunca existió
y ella, valientemente, sí había bordado la consigna Ley, Libertad e Igualdad.
Por esta osadía la juzgaron en la Audiencia de Granada,
y la condenaron a la Cárcel de Mujeres pues ella no quiso delatar a sus cómplices
que por supuesto no existían.
Se
convirtió en mártir del pueblo debido a la brutalidad
con la que fue golpeada públicamente en el Campo del Triunfo,
mientras quemaban la bandera con su bordado. Debido a esto y a su dignidad a la
hora de la humillación y la muerte, el pueblo la
recuerda como un líder de la causa liberal; en su honor se han
escrito poemas, canciones, obras de teatro y se han pintado muchos cuadros de
gran simbolismo patriótico.
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